Tecnología transforma el campo mexicano
El campo mexicano, motor de la economía y sustento de millones de personas, avanza hacia una nueva etapa marcada por la innovación tecnológica. Aunque durante años el sector agropecuario mantuvo un rezago frente a otras actividades productivas, hoy herramientas como la inteligencia artificial, la robótica, los sensores y las plataformas digitales comienzan a transformar la manera de sembrar, producir y criar ganado.
Este cambio responde a desafíos cada vez mayores. El cambio climático, la escasez de agua, la degradación de los suelos y las exigencias de los mercados obligan a producir más y mejor, utilizando menos recursos. En este escenario, la tecnología permite hacer más precisas las actividades del campo.
El uso de drones, por ejemplo, facilita el monitoreo de cultivos y la aplicación de fertilizantes y pesticidas en zonas específicas, lo que ayuda a optimizar insumos y mejorar la eficiencia de los procesos.
La digitalización también permite pasar de un modelo que reacciona ante los problemas a uno capaz de anticiparlos. Con sensores y sistemas de análisis es posible detectar riesgos relacionados con plagas, enfermedades o falta de agua antes de que provoquen pérdidas mayores. A ello se suman los avances en biotecnología y automatización, que contribuyen a mejorar la productividad y fortalecer la capacidad de adaptación de agricultores y ganaderos.
Tecnificación del campo elevaría 21% la producción de alimentos
La tecnificación del campo mexicano podría incrementar en 21% la producción y el valor de granos y alimentos en 12 entidades del país, según estimaciones de la Comisión Nacional del Agua (Conagua). El programa contempla la modernización de los sistemas de riego en Aguascalientes, Baja California, Coahuila, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Guanajuato, Michoacán, Morelos, Sinaloa, Sonora y Tamaulipas, para elevar la productividad y aprovechar mejor el agua disponible.
Aarón Mastache Mondragón, subdirector general de Infraestructura Hidroagrícola de la Conagua, explicó que, si se mantiene el mismo patrón de cultivos, la producción podría pasar de 5 millones 129 mil toneladas a más de 6 millones 217 mil toneladas. En términos económicos, el valor de los alimentos y granos aumentaría de 14 mil 772 millones a 17 mil 984 millones de pesos, lo que representaría un incremento anual de 3 mil millones de pesos.
Las obras incluyen el entubamiento y rehabilitación de canales, tecnificación parcelaria, nivelación de tierras, modernización de pozos con sistemas fotovoltaicos, instalación de plantas de bombeo y estructuras de medición, así como la construcción de presas derivadoras y la instalación de nuevas compuertas. Para este programa, el Gobierno Federal prevé una inversión de 63 mil millones de pesos.
La Conagua destinó 6 mil millones de pesos a estas acciones durante 2025 y para 2026 cuenta con un presupuesto autorizado superior a 12 mil millones de pesos. La ejecución de las obras deberá realizarse según los ciclos agrícolas, debido a que los distritos de riego se mantienen en operación y abastecen zonas productivas.
Sanidad agroalimentaria impulsa un campo más inclusivo y sostenible
Con una visión agroecológica, de inclusión social y arraigo territorial, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Agricultura) fortalece sus programas sanitarios y de inocuidad para apoyar a los productores de pequeña escala.
El objetivo es elevar su competitividad, facilitar su acceso a mercados nacionales e internacionales y contribuir al bienestar de las comunidades, especialmente aquellas ubicadas en zonas de alta y muy alta marginación.
Durante el 4° Congreso de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria, Javier Calderón Elizalde, director en jefe del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), destacó que la sanidad y la inocuidad son herramientas para evitar pérdidas, proteger la producción y garantizar alimentos seguros para las familias. Por ello se han reforzado las acciones para cultivos como maíz, frijol, trigo, arroz y caña de azúcar, así como cacao, café y miel melipona.
La estrategia también incluye la vigilancia de enfermedades y plagas que pueden afectar la producción nacional. México mantiene la protección frente a 1 200 plagas de impacto cuarentenario mediante la operación de 97 Oficinas de Inspección de Sanidad Agropecuaria y 197 puntos de importación comercial en puertos, aeropuertos y fronteras. Además, las acciones contra el gusano barrenador del ganado han permitido contener esta amenaza durante más de un año y medio, mientras que la planta de moscas estériles de Chiapas alcanzará una producción de 180 millones de ejemplares semanales.
Ciencia e innovación fortalecen la producción nacional de frijol
El frijol es uno de los alimentos más importantes para México por su valor nutricional, económico y cultural. Para fortalecer la producción nacional y avanzar hacia una agricultura más resistente al cambio climático, el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) desarrolla nuevas variedades mejoradas que buscan elevar el rendimiento de las cosechas y mejorar los ingresos de los productores.
Dichas acciones forman parte del impulso al Plan Frijol, compromiso prioritario para fortalecer la producción de alimentos en el país. Los tipos Negro y Pinto representan más de la mitad de la superficie nacional sembrada con frijol, equivalente a cerca de 900 mil hectáreas. Por ello, el INIFAP ha trabajado por más de una década en el mejoramiento genético y ha puesto a disposición de los productores 11 variedades de frijol Negro y ocho de tipo Pinto.
La innovación también responde a las nuevas necesidades del campo. Las variedades desarrolladas presentan características que favorecen un mejor uso de la humedad disponible y mayor estabilidad de la producción en condiciones de sequía y variabilidad climática. Además, algunas cuentan con atributos de calidad que benefician al consumidor, como menor tiempo de cocción, alto contenido de proteína, fibra, carotenoides y minerales.
Con estas investigaciones, el INIFAP fortalece la vinculación entre ciencia, tecnología y producción agrícola. El desarrollo de semillas mejoradas representa una herramienta para hacer frente a los retos del clima, elevar la competitividad de los productores y garantizar una mayor disponibilidad de alimentos.
México apuesta por convertir el sargazo en fertilizante
El Gobierno de México impulsa una estrategia para transformar el sargazo que llega a las costas de Quintana Roo en fertilizantes y otros productos útiles, como parte de una política de economía circular que busca convertir un problema ambiental en una oportunidad productiva.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo destacó la coordinación entre dependencias federales y autoridades estatales para atender la llegada masiva del alga, y subrayó que uno de los principales retos es fortalecer las capacidades de recolección en altamar.
La prioridad, explicó la mandataria, es evitar que el sargazo llegue a las playas, donde comienza a descomponerse y genera ácido sulfhídrico, sustancia tóxica que dificulta su manejo. Según la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena, actualmente cerca de 90 mil toneladas de sargazo se encuentran frente a las costas de Quintana Roo y alrededor de 9 mil toneladas llegan diariamente a las playas.
La estrategia trabaja para que el sargazo sea considerado un recurso aprovechable y no únicamente un desecho. La meta es establecer un modelo integral que permita recolectarlo, transportarlo y procesarlo de manera segura, generando nuevas cadenas productivas. Un ejemplo de este potencial ya opera en Puerto Morelos, donde una planta procesa el sargazo recolectado por las autoridades y produce un biofertilizante que incluso se exporta a Estados Unidos.
México recupera acceso del azúcar al mercado de Estados Unidos
El país avanza en la recuperación del acceso de su industria azucarera al mercado de Estados Unidos, luego del diálogo impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo con autoridades del país vecino. Este acuerdo representa una oportunidad para fortalecer la comercialización del azúcar mexicana y mejorar las perspectivas económicas de miles de productores de caña.
Según datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), ese país podría importar hasta 1 millón 152 mil toneladas de azúcar mexicana durante el 2026-2027. La cifra representa un aumento de 512% frente a la estimación al ciclo anterior y abre la posibilidad de que la industria azucarera pague hasta 4760 millones de pesos adicionales a los productores de caña mexicanos durante la próxima temporada.
El proceso de diálogo comenzó en noviembre del año pasado, durante la visita de la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, a la presidenta Claudia Sheinbaum. Desde ese momento se desarrollaron conversaciones entre ambos países para avanzar en acuerdos que permitieran regularizar el acceso de la producción mexicana al mercado estadounidense.
La recuperación de este mercado representa además una oportunidad para fortalecer la cadena productiva de la caña de azúcar, impulsar los ingresos del campo mexicano y consolidar la relación comercial entre México y Estados Unidos.